Laiguana

Carta a los Reyes Magos

Escrito por laiguana 02-01-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos Reyes Magos, este año no me han dejado portarme mal

Artículo publicado en www.diariofenix.com, para leer pinchad aquí

Queridos Reyes Magos:

Este año no es que haya sido bueno, es que no me han dejado portarme mal. Cada vez que he intentado sacar los pies del tiesto, he recibido una colleja a modo de correctivo que me ha hecho ver las estrellas. Si se me ha ocurrido alzar la voz, me han mirado de una manera que decía muy a las claras que me callase que estaba en el foro equivocado. Y yo, obediente que soy, me he callado ¿Ven como soy bueno? Al menos, obediente.

Lo de bueno me viene porque, al estar en paro, no tengo con quien ser travieso, bromista, picajoso o vacilón, tengan en cuenta que, si lo fuese conmigo mismo, sería considerado un trastornado de la leche. Además, no voy a ser ninguna de las cosas antedichas ni con mi mujer ni con mi hijo. Aunque a veces discutamos. Nuestra forma de actuar ante las crisis es: exponemos nuestros puntos de vista y, sin importar quién tiene razón, se hace lo que ella diga. Así que, con estos ejemplos, creo que queda claro que soy obediente y bueno.

Soy un tipo austero que no requiere de grandes atenciones, ni muchas necesidades, de modo que sólo voy a pedir dos o tres cosas, amén de las sorpresas que me quieran dar en forma de libros que saben que me encantan y que todos los años hacen.

La primera de las peticiones está clara, se trata de unas gafas nuevas. Las que tengo están tan rayadas que no me permiten mirar ninguna luz. Si alguna vez lo hago, veo un prisma en el que se fragmentan todos los colores del espectro y me entra un dolor de cabeza insoportable. Además, tengo un par de grietas en ambas lentes, lo que hace que vea cuádruple o quíntuple, lo que hace que el pesimismo natural que imperan en los tiempos que corren en la sociedad que nos ha tocado vivir, en mi caso, se vea multiplicado. Haciendo que esté cerca de la depresión. Por lo que, para evitar que mi visión se vea perjudicada y evitar los dolores de cabeza que se me ponen y porque se hace necesaria una nueva visión de la vida que evite tan temida enfermedad, les pido unas gafas nuevas que, como ven, me son tan necesarias.

Al estar en paro, como otras tantísimas personas en este país, les pido un trabajo que satisfaga mi necesidad de escribir y que me haga sentir realizado por ser ésta la actividad que deseo hacer con todas mis fuerzas, pero que sea remunerado, por favor. No estaría mal que otro sueldo entrase en casa. Saben que estoy casado y tengo un hijo. Con un solo sueldo en los tiempos que corren no da para mucho, la verdad.

Por último, esta vez, en lugar de que me traigan, les voy a pedir que vayan haciendo un hatillo con todos los políticos (puesto que, en lugar de ser lo mejor como antaño son lo peor de esta sociedad) junto a toda la clase dirigente y los altos cargos (que no son los más, sino los menos capacitados para la cúspide de la pirámide social que ocupan) y los envíen a la Antártida o por ahí. Si no pueden hacerlo, pediré un pasaporte en regla y un juego de maletas para un servidor y su familia con las que podamos largarnos lo más lejos posible de este país.

Siempre suyo afectísimo,

Emilio Durán

Derecho a decidir

Escrito por laiguana 28-12-2012 en General. Comentarios (0)

Derecho a decidir

Artículo publicado en www.diariofenix.com, para leerlo pinchad aquí

Sentado estoy escuchando una y otra vez discutir sobre el derecho a decidir. Ese del que tanto se habla en Cataluña, y se ha hablado y se hablará en el resto de España.

 Se habló en la campaña electoral de Cataluña y se seguirá hablando en el futuro puesto que quieren hacer un referéndum sobre su independencia. De lo que no hablan es de España, como país del que forman parte, como un crisol cultural envidiado y con una normativa determinada que todos hemos de cumplir. Por lo que deberían intentar, como solución a sus cuitas, la reforma legislativa y de la propia Carta Magna.

Hablemos, pues, de la legislación. El derecho a decidir es lo que se conoce como referéndum y está regulado mediante la ley orgánica 2/1980 de 18 de Enero. Al tratarse de una ley orgánica, su modificación necesita de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, como dispone el artículo 81 de la Constitución, y no puede modificarse por iniciativa popular, como reza el apartado 3 del artículo 87.

Esta ley de referéndum, en su artículo 2, dice que la autorización para la convocatoria de referéndum corresponde en exclusiva al Estado. Y que dicha autorización se acordará, bien por el Gobierno a propuesta de su presidente; o bien por el Congreso de los Diputados, cuando así lo disponga la Constitución. Es decir, que podemos ponernos a discutir del sexo de los ángeles pero, cuando queramos proponer un referéndum para que los ciudadanos decidan si tenemos ángelas o ángeles, es el Estado quien lo autorizará, como paso previo, a la consulta a proponer.

El título X de la Constitución habla de su reforma, para cuya iniciativa, nos remite a los apartados 1 y 2 del artículo 87 excluyendo la iniciativa popular. Aunque reúnan las firmas necesarias, no puede modificarse una ley orgánica ni la Constitución. Si se adentran en la lectura de dicho título, entenderán por qué razón ningún gobierno quiere realizar una reforma constitucional. Lectura bastante esclarecedora al respecto, por anacrónico o rígido que parezca el texto constitucional. De modo que ambas modificaciones deben hacerse en el Congreso de los Diputados, donde hay que contar con unas mayorías tasadas para cada caso.

Pero al Señor Mas no le importaba no ajustarse a la normativa española,  le bastaba con la legislación europea o mundial. Nos hablaba, y nos habla, de Québec y Escocia, ignorando o no queriendo saber, lo que es lo mismo, que estamos en España y que en España rige la Constitución y la legislación vigente. Puesto que, como arguyen cuando les conviene, España, aunque ellos la llaman “este país” es un estado democrático de derecho. Por lo tanto, se tienen que atener a las normas que son de y para todos. Aunque eso de tener honor y palabra está reñido con la postura de líder mesiánico. Qué ridículo hizo al pensar que no tenía rival; al enfrentarse a todos sus más lógicos aliados. Siempre se ha dicho que la política hace extraños compañeros de cama. En este caso, hemos podido ver la alianza de los antagónicos ERC y CiU. Como sabrán, siempre hay quien antepone sus intereses a sus principios. Como ya dijo el grandísimo Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros” 

Feliz Navidad

Escrito por laiguana 20-12-2012 en General. Comentarios (0)

Feliz Navidad

Artículo publicado en www.diariofenix.com para verlo pincha aquí

Siempre que llegan estas fechas me pasa lo mismo. No aprendo. Ando como un bobo con los recuerdos a flor de piel y, en algunas ocasiones, las lágrimas me sorprenden. Me quedo ensimismado; mi mujer me mira con cara rara y esboza una sonrisa. Sabe lo que me pasa, claro. Son muchos años ya.

Viéndonos en garitos, teatros, bares, en casa y en toda situación. Sabe que, cuando la nostalgia se apodera de mis pensamientos, es porque llega la Navidad. Aunque los grandes almacenes lo hayan anunciado un mes antes. Aunque las luces inunden las calles. O aunque suenen villancicos, hasta que no me llega la nostalgia no es Navidad.

Recuerdo cuando era pequeño, con un cariño absoluto, cómo eran aquéllas Navidades. Eran una excusa para juntarnos toda la familia en casa de mis abuelos. Mi abuela era la que preparaba todas las comidas y cenas de estas fechas. Su casa era el lugar de reunión, sin discusión posible, y todos nos juntábamos allí. Recuerdo muchas risas, algunas trastadas con sus consiguientes regañinas, muchas canciones y más juegos. Recuerdo, de hecho, lo recordamos todos los primos cuando hablamos de las Navidades de entonces, lo que llamábamos la selva. Que no era más que una habitación llena de colchones y cojines por todo el suelo y dormíamos todos los primos allí.

Recuerdo la fiesta de los Reyes Magos. En mi casa sus majestades llegaban después de cenar el día 5 de Enero. Siguen llegando en ese momento, claro. No al día siguiente como en otras casas, no. El caso es que buscábamos por toda la casa pruebas de los Reyes Magos, mirábamos por las ventanas. Los más mayores nos hacíamos los chulitos con los primos más pequeños diciéndoles: “Ya veréis, si no pasa nada, no estéis nerviosos, si son…” y entonces, algún tío nos decía: “Bueno, pues si estáis tan seguros, id y mirad a ver si ya han llegado” No nos atrevíamos. Se lo curraban muchísimo. Había velas por todos lados, apagaban algunas cuando mirábamos, se disfrazaban y venían por la terraza, nos tenían embobados. Un despliegue bárbaro. De pronto alguien gritaba: “Ya han venido, ya han venido” e íbamos a ver nuestros regalos.

Pero mi abuela, como es lógico, se fue haciendo mayor y no podía hacer las fiestas en su casa. Así que empezamos a ir a casa de los demás tíos. No en vano, somos una familia grande, aunque algunos no nos veamos en años y a otros no los hayamos visto nunca. Todo fue cambiando. La alegría de aquéllas Navidades antiguas, se fue trocando en nostalgia. También fuimos creciendo los demás y las Navidades eran una excusa para ir de fiesta con amigos y, a veces con primos de nuestra edad. Pero después empezaron a llegar las despedidas.

Mi abuelo, por ejemplo, se fue un día de reyes. Así que no tuve muchas ganas de fiesta de Navidad en algún tiempo y otros familiares se fueron también. Lo que hizo que costara tener ganas de fiesta. Hasta que un acontecimiento felicísimo, hizo que la Navidad volviese a tener color, sabor, olor y sonidos de fiesta en nuestras vidas: nació mi sobrino mayor. Poco a poco, fue creciendo la familia y la Navidad va pareciendo lo que era. De hecho, tengo unas ganas indecibles de celebrar estas fiestas. Una ilusión enorme por juntar a mis padres en mi casa y darles un ápice de la ilusión que nos transmitieron. La inmensa alegría de poder disfrutar de mis sobrinos y mi hijo, así que ¿para qué demorarlo más? Que lo paséis fenomenal en estas fiestas y que recuperéis la ilusión si la habéis perdido, cuidado con las uvas y ¡Feliz Navidad!

Los escondidos

Escrito por laiguana 14-12-2012 en General. Comentarios (0)

Los escondidos

Artículo publicado en www.diariofenix.com, si quieres verlo pincha aquí

Enciendo la televisión ¿quién me mandaría? Me pregunto. Pero lo hago. Veo las noticias y me indigno. Ya la información, hace tiempo que lo vengo diciendo, no es información. Es opinión pura y dura. Los partidos políticos alcanzan todo con sus tentáculos y hacen que un grupo empresarial apoye a unos, y el rival al contrario.


En medio estamos nosotros. Recibiendo sus descargas de opinión. Ráfagas que usan para reforzar sus principios básicos; mientras que escuchemos, leamos o veamos la prensa de su movimiento, saben que no habrá problemas. Un porcentaje, más o menos elevado, será convencido y votará a quien les paga. Misión cumplida. Pero si quiero ser informado y no manipulado ni adoctrinado, ¿qué puedo hacer?


¿Intentar ver las noticias de ambos bandos porque en el punto medio está la virtud? ¿Por qué existe esta forma de periodismo? Al crear una corriente de opinión refuerzan los principios del partido que paga a determinada prensa, consigue reforzar la conciencia de los ya convencidos y convencen a nuevas adquisiciones, consiguiendo el voto para su mecenas. Aseguran, tanto PP como PSOE, sus aproximadamente 7 millones de votos cada vez que hay elecciones. Perpetuan el inmovilismo que impera en la política de este país al reforzar el bipartidismo.


Escucho la radio, ¿quién me mandaría? Me pregunto. Pero lo hago. Pongo música, claro, para desinformarme me valgo yo solito. Escucho lo que quieren poner. Lo que han decidido que nos tiene que gustar. No es que se haga un estudio de los gustos musicales de la gente. Lo que se hace es que se nos muestra cada vez más lo que deciden que escuchemos y, finalmente, la gente lo escucha, le gusta y lo compra ¿Creen que alguien, en su sano juicio, va a querer escuchar motu propio a Juan Magán o a Pit Bull? Pienso que sí saben que existen más cosas y más opciones. Igual deciden comprar y escuchar lo mismo, allá ellos. Pero si enseñas únicamente cuadros de Picasso, no se apreciará otro arte. No se sabrá que hay otros pintores. Como Goya, Velázquez o Dalí. Sólo se consumirá el arte mostrado, ignorando que hay más, que no es el único. Aunque, obviamente, no se quiera mostrar por intereses económicos. La gente demanda lo que existe. Si escondes lo que no quieres que se vea, consigues que la gente no lo conozca. Es decir, manipulas el consumo. Por mediocre que sea el producto. Pero el mercado underground crece exponencialmente entre los que reniegan de radio-fórmulas.


Abro un periódico, ¿quién me mandaría? Me pregunto. Pero lo hago. Acudo a leer columnas de gente que merece mi respeto y mi atención, por lo que acabo pronto. Gente a los que yo llamo los maestros actuales. Gente como Pérez-Reverte, Almudena Grandes, Millás o Ussía. Muchas veces me enfado de lo que me cuentan cuando hablan de política. Detesto que intenten adoctrinarme. Pero siempre que acudo a ellos aprendo algo. Desde una palabra nueva, referencias a obras fundamentales que, me gustaran en su momento o no, revisito por si no le tomé el pulso en su debida forma; hasta escuchar determinados músicos o visitar determinados restaurantes. Es decir, aprendo, me enriquezco y vivo.


Me impulsan a encender el ordenador y escribir. Echo de menos las columnas de Francisco Umbral o de Cela en los periódicos, claro. Se nos fueron estas grandes estrellas, pero hay recambio. Dejen de crear autómatas que voten. No siempre el fin justifica los medios. Gente válida hay, desde luego, hay intelectuales de verdad en España, aunque no sean publicitados porque no se venden. Así que los esconden. Ignorando que su magnetismo y sabiduría sería su mejor publicidad.

Una pincelada profunda sobre hombres buenos

Escrito por laiguana 10-12-2012 en General. Comentarios (0)
Una pincelada profunda sobre hombres buenos

Noticia publicada en www.diariofenix.com, para ver artículo, pinchad aquí


Malagueño, enamorado de su ciudad, de su tajo, de su fiesta, de su gente. Por él, cuando llego a Málaga, me siento en casa. Noto que algo mío está ahí y me siento feliz. Igual pasa en Ronda, por supuesto, porque soy un enamorado de Ronda; me emocionan las puestas de sol en su sierra, me apasiona su tajo y sus calles y el sentimiento que embota mi alma cuando llego allí es de sosiego.

Tengo la sensación de descanso de quien ha llegado a su hogar. Pero es que él nació en Ronda. Él era mi abuelo, al que no conocí. Cuál sería la fama que se granjeó entre los que tuvieron la suerte de saber de él que mi sentimiento es de pena. Me entristece no haber llegado a conocerlo. Se llamaba Manuel Durán y era malagueño, concretamente de Ronda.

Pues bien, este buen señor tuvo que viajar al extranjero y no tuvo problemas en hacer también suya la ciudad de Tánger, donde estudió, trabajó y formó una familia. Emigró cuando esta ciudad era la puerta a Europa de la cultura internacional. Allí, por ejemplo, llegaban los discos de Dizzie Gillespie o Ella Fitzgerald antes que al resto de Europa. Cuando Tánger era colonia europea y puerto franco. Se juntaban gentes de toda nacionalidad, de toda condición y de toda cultura. Sus calles eran un crisol de lo más variopinto de las naciones europeas mezclada con el exotismo oriental; se podía ver a franceses, belgas, holandeses paseando por el zoco chico o por su playa, o españoles yendo a ver la famosa actuación de Juanito Valderrama en el teatro Cervantes. Cuando el artista español cantó por primera vez su famosa canción “El emigrante”, que tanto éxito tuvo. También había hebreos y árabes, por supuesto, enfrascados en peleas, discusiones, negociando o contando cuentos. Esos mismos cuentos de terror que hasta mi llegaron de boca de mi abuela Adela. Qué miedo pasaba oyéndola contar cuentos de terror.

El buen hombre comenzó gracias a su trabajo en correos y, al contacto con esta comunidad internacional, una colección fabulosa de sellos y monedas. Tras la llegada de Franco al gobierno, España sufrió un bloqueo internacional. De modo que su vida allí duró hasta que el gobierno español decidió cerrar sus oficinas en el exterior. Así que, a mediados de los años 50, volvió a su país junto a sus dos hijos y su esposa. El buen hombre, iba siempre que podía a ver a su madre a Tánger, puesto que ella se había quedado allí. Iba en trenes de mercancías, en el vagón de correos, o donde fuese. Daba igual, tenía que ver a su madre y nada podía interponerse. Era asmático y eso no le echaba para atrás porque él sabía cuál era su deber. A fe que lo cumplía. Aún poniendo en riesgo su salud. Demostrando, una vez más, sus hechuras de hombre bueno.

Su legado no quedó ahí porque tuvo dos hijos, uno algo vividor y el otro responsable, y servicial. El que le preocupaba y por el que siempre preguntaba, en voz alta debido a su sordera, aunque él pensaba que no se le oía, era por el díscolo, claro. Por el otro no hacía falta preguntar. No daba problemas, era bueno y honrado. Trabajador y, además, todo un caballero. De los que ya no quedan. Tanto que me hace sentir orgulloso. Además, y eso es lo mejor de todo, este caballero tuvo la suerte de conocer a mi madre.