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El mito del hombre lobo en la historia

El mito del lobo en la historia:

 

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El lobo, en su aspecto negativo, está relacionado con lo maligno, las tinieblas, los infiernos, el pecado, la violencia y la voracidad; la loba, por su parte, representa la concupiscencia. Para los árabes y los hindúes, el lobo se relaciona con los obstáculos que tienen los peregrinos que caminan hacia sus lugares de culto. Sin embargo, en su aspecto positivo, el lobo se asocia a la luz, representado como un símbolo celeste, asociado a divinidades solares como Zeus o Apolo. Representará las cualidades de fuerza y valor y aparecerá en numerosos mitos fundacionales de ciudades, dinastías y clanes.

 

En Egipto, existía un dios lobo de los muertos, llamado Upuaput “el que abre el camino” Al ser invocado por los vivos, los conducía por múltiples pruebas hasta llegar al camino de los Bienaventurados. Lugar donde Osiris impartía sus enseñanzas. Según Diodoro de Sicilia, el mismo Osiris resucita en forma de lobo en múltiples ocasiones, una de las cuales le sirve para ayudar a su mujer Isis y a su hijo Horus a vencer a su malvado hermano Set. Según el mismo autor, un ejército de lobos habría detenido una invasión etíope sobre el territorio de Egipto y con el nombre griego de Licópolis, ciudad de lobos, se conservará el recuerdo de la victoria lupina sobre los enemigos en dicho lugar. A quienes rendían culto a los lobos, se les llamaría Licopolitanos. Anubis, en cambio, será representado con la cabeza de un chacal, aunque, según algunas transcripciones, sería el suyo un rostro de lobo. El jeroglífico egipcio del lobo simbolizaba el valor.

 

En Grecia, sin embargo, el lobo es asociado al dios Apolo. Delphos había sido fundada por los supervivientes de un Diluvio. Quienes, guiados por los aullidos de los lobos, fueron conducidos a un lugar a salvo, que sería llamada Liconia en memoria de aquél episodio y, posteriormente, Delphos. Pausánidas narra la historia de cómo un lobo mataría al saqueador del santuario de Apolo y no dejó de aullar hasta que las gentes acudieron al lugar y encontraron el tesoro robado por el saqueador. Pudiendo, de este modo, ser devuelto al  templo y erigiendo en su interior una estatua en forma de lobo de bronce junto al altar mayor. En otro episodio de la mitología clásica, Apolo tuvo un hijo con la hija de Miletos, rey de Minos, siendo el vástago abandonado por el malvado rey y recogido por una loba hasta que posteriormente fuese enviado a unos pastores. De este modo, el fundador de Mileto, en Asia Menor, pudo sobrevivir a una muerte segura. Una de las formas de Zeus sería la de lobo, llamado Lykaios, a quien se propiciaron sacrificios para finalizar sequías y plagas naturales. Como divinidad de los infiernos, existe la loba de Mormólice, nodriza de Caronte, el barquero de los infiernos. También Hades, dios del infierno, se reviste con el manto de piel de lobo. En Etruria, el dios de la muerte era representado con orejas de lobo.

 

En la mitología romana, el lobo está asociado a Marte, dios de la guerra. El mito romano clásico más conocido, en el que aparece un lobo, quizá sea la leyenda de la fundación de Roma. Según la cual, el dios Marte se enamoró de Rhea Silvia, una virgen vestal, de cuya unión nacerían los gemelos Rómulo y Remo que fueron lanzados al río Tíber en el interior de una cesta. De allí fueron rescatados por una loba que los criaría como si fueran sus propios cachorros. Hasta el momento en que el pastor Faústulo los recogería y los dejaría al cuidado de Acca Larentia. Hay autores que piensan que la loba era la propia Acca Larentia. Y, si bien, lupa tiene las acepciones de prostituta y loba, la loba pasó a ser el emblema de Roma como se recogen en monedas y monumentos antiguos. También como culto al lobo, se celebraban las famosas fiestas Lupercales, durante las cuales un grupo de ciudadanos adolescentes más ilustres sobrevivían en el bosque de la caza y el merodeo, comportándose como lobos humanos.

 

En Escandinavia, la boca del lobo es un símbolo de reintegración cíclica. Skoll y Hati son gigantes en forma de lobo que persiguen al sol y a la luna, y eran la causa de los temidos eclipses al ir a tragarse ambas esferas. Y lo hubiesen conseguido de no ser por los hechizos lanzados como protección al sol y la luna. A Fenrir, el lobo gigante, únicamente la magia de los enanos logrará contenerlo un tiempo, hasta la batalla final, en la que se liberará y se enfrentará al dios Odín. Derrotándolo y muriendo, a su vez, a manos de su propio hijo. Sin embargo, el propio Odín se asociará al lobo, llegando a adoptar su forma y siendo acompañado siempre por los lobos Gere y Freke, a los que alimenta en el banquete de los guerreros muertos con honor, en el Valhalla. Por otra parte, se asocia a la imagen de Berserk, un guerrero ritualmente metamorfoseado en animal. Aunque los Berserkers son conocidos como los guerreros-osos, hay autores que también hablan de guerreros-lobos.

 

En el Rigveda, en la India, el devoto le pide al dios Pushan, el sol, que aparte del camino del hombre piadoso al hombre pernicioso. En otros himnos se hablará de la codorniz prisionera en la garganta del lobo Vrika, posteriormente liberada. Siendo la codorniz un símbolo de luz y la boca del lobo, las tinieblas, representación de los infiernos. Por lo que la liberación de las fauces será la aurora, la luz iniciática que sucede al descenso a los infiernos. En la tradición hindú, el lobo es también héroe, así, en la epopeya de Mahabharata, Vridokara, así llamado el vientre del lobo, representará el honor y la victoria del héroe.

 

En la zona de Mongolia, el mito del lobo azul, reviste una fundamental importancia, puesto que dicho lobo, Brota-Tchino el lobo celeste, simboliza la luz uránica, el rayo; es la pareja de la cierva blanca o leonada, que representa la tierra. En la unión sagrada de tierra y cielo. Siendo dicha cierva y el lobo celeste los padres de la dinastía Khan de la que sería descendiente Gengis Khan. Por su parte, en China se conocía un lobo celeste, que coincidiría con la estrella Sirius, que sería guardián del palacio celestial, que es la Osa Mayor. El carácter polar se da por la atribución del lobo al norte. Este papel guardián dará lugar al aspecto feroz del animal. Siendo, en ciertas regiones de Japón, también invocado el lobo como protector.

 

En Turquía, una leyenda cuenta que el único superviviente de una ciudad masacrada, fue un niño. El cual sería recogido por una loba y protegido en su guarida. Posteriormente, la loba se convertiría en su mujer y, la descendencia de ambos, daría lugar a los primeros turcos. Cada año, se ofrecían sacrificios en la gruta en la que, supuestamente, habían cohabitado y dado a luz a los antepasados. Dicha tradición recuerda las lupercales romanas puesto que coincidían en fecha, ya que ambas eran celebradas el 15 de Febrero. En Turquía, además, el lobo es considerado un símbolo de fecundidad. En Anatolia, las mujeres estériles, aún hoy en día, invocan al lobo para tener hijos. En Kamchatka, sin embargo, en la fiesta anual de Octubre, se fabrica una imagen de heno con la forma de un lobo y se conserva un año con el fin de que se desposen las jóvenes de la aldea.

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