Laiguana

Manda Huevos III

Manda huevos, que dijo el poeta, el filósofo o quien fuera. Pero manda huevos. Vamos a ver: resulta que no ganamos el concurso de Eurovisión por politiqueo. De hecho José Luis Uribarri así lo hace ver “adelantando” las votaciones de los países votantes. Lo que me parece fenomenal. Es que se votan entre ellos, espetan más de uno y de dos personas “afines” al concurso. Pues que no vuelva a ir nadie de España, gritan, vehementes, otros. Vale, que no vaya España, que se voten entre ellos, todo lo que se quiera decir al respecto está perfectamente argumentado y dicho. Muy bien. Pero ¿alguien se ha parado a mirar si las canciones que se envían y, por ende, los cantantes son dignos representantes de España? Porque, digo yo, cuando tenga una canción digna de ganar el festival, con categoría, bien cantada, con un concursante con calidad musical, una canción digna de ir a dicho festival y digna de representar a España, nos rasgaremos las vestiduras. Pero mientras mandemos a la gente de Operación Truño, a las Ketchup, al Chiki-Chiki y demás, no podemos decir esta boca es mía. No sé si me explico.

 

Además, también (y José Luis Uribarri es uno de ellos) ha habido cantidad de discusiones tras la participación del año pasado del Chiki-Chiki. Que si no era digno representante de España, que si no sabía cantar, que si la canción era una basura... Muy bien. Estoy de acuerdo. Pero quien eligió semejante mierda fue el público. El mismo público que, según ellos también, de una manera majestuosa, solemne y justa, envió a Beth, a las Ketchup, a Daniel Diges, a Rozadezpaña y toda esa morralla, que ya vemos todos donde están y/o acaban. Por lo tanto, si el público es soberano para decidir que vayan estas tremendas basuras, también lo es para decidir que vaya el Chiki-Chiki (que todos sabemos fue un producto de Buenafuente para demostrar la idioticia imperante en España) Es así de sencillo. Pero manda huevos que se rasguen las vestiduras porque fue el año pasado este representante y no se las rasguen con otros cantantillos de mediopelo que no se sabe ahora donde están. Bueno sí, las Ketchup salieron en el programa “Callejeros” en las tres mil viviendas sevillanas. Si se trata de un púlpito desde el que dar salida a posibles delincuentes y/o endrogadictos me parece fenomenal que “El proyecto hombre” televisivo envíe toda esa morralla a Eurovisión y así los reintegren a la sociedad.

 

Además, este año, en un alarde de democracia exaltada y con lágrimas en los ojos al escuchar la canción de Diges, prohibieron la participación de un excremento que canta. Me parece fenomenal que prohíban la participación de Karmele Marchante. Horrenda persona, horrenda periodista y horrenda cantante con, no menos horrenda, canción. Pero no me parece ni medio normal que se diga que el público es soberano por elegir a Diges y no lo es por elegir a Karmele. Vamos a ver, si se utiliza al público para obtener un pingüe beneficio (con vuestros mensajes al ** o llamadas al ***) y elijan a unos representantes, en su mayoría nada dignos de representarnos (porque a mí, al menos, no me representan por mucho que se empeñen en hacernos partícipes de semejante vómito musical los Uribarri y compañía) ¿no sería normal que el público pudiera elegir libremente a uno u otro representante? Total, bodrios son todos. Ridículo ya lo vamos a hacer creyéndonos que vamos a ganar con “Algo pequeñito” uououoooo. Así que, qué más nos da llevar a un panoli con un repollo en la cabeza que a un payaso con una guitarra del todo a cien. ¡Perrea! ¡Perrea!

 

Por otro lado también mandan huevos dos cosas. A saber, el impresentable que se coló en Eurovisión, que es un panoli que se cuela en todos los eventos que le da la gana y al que nadie ha parado los pies. Demostrando la penosa organización y seguridad, porque imagínense que, en lugar de semejante payaso, entra un tiparraco enfermo mental (pero de los que no cantan allí, o sea, un enfermo mental de los de fuera del festival) y le da por dar un bofetón a Daniel Diges mientras canta, cosa que, por otro lado, me haría mucha gracia, la verdad, pero sería indignante la falta de seguridad y la pésima organización. Si se hubiera hecho en España, estaríamos hablando de un país tercermundista, pero Noruega es súper, pero súper, súper moderno. Así que no se le puede criticar. Ahora, ese hecho execrable, es para denunciar a la organización, para dar dos hostias a Jimmy Jump y que deje de hacer el payaso en los eventos en los que se cuela y para tirar a tomar por saco el peluquín de José Luis Uribarri. Porque, amén de ser un programa para reintegrar a posibles endrogadictos, delincuentes y demás gentuza del lugar, también ha servido para sacar del ostracismo al tal José Luis Uribarri. Como había que darle un espacio y una importancia que hace mucho, muchísimo tiempo, dejó de tener se le tiñe el bigote y la barba, se le pone peluquín y se le saca a que diga tonterías en la televisión. Así luego, en el bar de al lado de su casa, le invitan a croissant recién hecho y a un café con leche y se cree tan importante. Así que le buscamos oficio a un personaje caduco y acabado de la televisión, que, por otra parte, estaría cobrando una buena pensión de jubilación, se le deja de pagar la pensión y empieza a cotizar de nuevo. No, si no va a estar mal pensado del todo. Además, ahora también está José María Iñigo en el programa de marras... Joder, están solucionando el problema de las pensiones con este programa. Espérenme que voy a tatuarme Euro y Visión en sendos carrillos del culo. Pero, vamos, ¿manda o no manda huevos?

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