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Volkswagen Beetle, la historia del mito y la leyenda.

Volkswagen Beetle, historia del mito y la leyenda.

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Alemania había sido derrotada en la primera guerra mundial y quedó destrozada por los bombardeos sufridos. En 1933 la intención del nuevo gobierno nacionalsocialista era lograr el renacimiento industrial del país y la economía. Amén de reconquistar el maltrecho orgullo alemán. La idea era crear un coche para el pueblo. Un “Volkswagen”. Que sería un medio de transporte fiable, sencillo y capaz de llegar a los 100 kilómetros por hora que resultaría atractivo al pueblo germano.

 

Jacob Werlin informó a Hitler de un compañero que tuvo en la Daimler-Benz y que años atrás diseñó un prototipo de automóvil, el Tipus 12, fracasando estrepitosamente por culpa del motor radial de cinco cilindros impuesto por la empresa alemana de motocicletas Zündapp que lo encargó. Pero sería capaz de llevar a cabo lo que Adolf Hitler planeaba. Se trataba de un ingeniero alemán que había nacido en 1845 y que no contaba con el apoyo de los empresarios alemanes de la época, porque su origen humilde le hacía estar más cerca de los trabajadores que de los empresarios. Se trataba de Ferdinand Porsche, que había demostrado ser un genio pues, no en vano, con tan sólo 25 años había creado su primer prototipo, el Porsche – Lohner Chasis impulsado por motores eléctricos.

 

En 1934 Hitler llamó a concurso a varios fabricantes alemanes para entregar un modelo acorde a los planes gubernamentales. Aquí es donde entra a formar parte de nuestra historia Ferdinand Porsche, ya que presentó su KdFWagen que fue el ganador de dicho concurso. De entre todas las ventajas que mostraba el automóvil, la que más llamó la atención al jurado nazi, fue el factor económico. Que facilitaría la posibilidad de presentar al mundo el coche típicamente alemán, un coche familiar, para cuatro personas, refrigerado por aire, que llegaría a los 100 km/h y con un consumo de 7 litros cada 100 kilómetros. Se utilizaron tanto el Tipus 32 como el 60 para realizar todo tipo de pruebas a la fortaleza del motor. El resultado de esas pruebas fueron tres modelos, el V1, construido por Reutter; el V2 por Drauz y el VW3 por Daimler-Benz.

 

En 1937 se dio el visto bueno a los prototipos y la Daimler-Benz construyó el Tipus 30, las formas clásicas del escarabajo se empezaban a definir. De hecho, la parte delantera se parecía bastante, pero la trasera no tenía ningún tipo de ventana. Sino que estaba toda cubierta con unas grandes rejas para que el motor recibiese la mayor cantidad posible de aire. Ya en 1938 se pule el diseño de modo que las rejas de la tapa del motor se redujeron y se introdujo una pequeña ventana trasera, llamada “pretzel” por el parecido que tenía con la tradicional galleta alemana, este diseño fue denominado Serie 38. Fue, también, el año de presentación al público del prototipo del nuevo vehículo. Aquél que tanto orgullo producía a sus creadores y en los miembros del partido  nazi. El New York Times aprovechó la situación para bautizar irónicamente el coche como “Beetle” por las curvas del modelo que recuerdan a un escarabajo.

 

Una vez que el nuevo gobierno dio el definitivo visto bueno al “Volkswagen” Hitler intuyó que la RDA no colaboraría excesivamente en la producción en serie de su vehículo y decidió construir su propia factoría. Así, el 26 de Mayo de 1938 el gobierno alemán crea en el condado Schloss Wolfsburg, en un pequeño pueblo llamado Fallersleben, en el canal Mittelland. Puesto que se pensaba en la necesidad de tener una vía fluvial navegable y una central eléctrica, para abastecer tanto a la fábrica como la propia ciudad donde vivirían los trabajadores.

 

El serie 38 pasó a denominarse Kdf-Wagen y únicamente estaba disponible en un color y pudiéndose únicamente adquirir financiando su fabricación. El modo de pago era reuniendo unos cupones especiales por valor de cinco marcos, al llegar a 90 se podía disponer del coche si se pagaban 50 marcos más en el momento de la entrega. Además de 200 marcos más por dos años de seguro. El contrato no era rescindible y, en caso de no pagar uno de los plazos, se perdía todo lo acumulado.

 

A pesar de estas duras condiciones 336.600 personas las aceptaron para poder poseer un Kdf-Wagen. EL 1 de Septiembre de 1939 Alemania invade Polonia y estos proyectos militaristas de Hitler paralizaron la producción del Kdf-Wagen, por lo que la fábrica de Wolfsburg sustituyó la fabricación automovilística por la producción armamentística durante los años que duró la guerra. Por lo que ninguna persona recibió su coche.

 

Una vez acabada la guerra la fábrica de Wolfsburg pasó a manos británicas. A causa de los múltiples bombardeos estaba prácticamente destruida pero los ingleses instalados en ella junto con el personal alemán que quedaba empezaron a reparar la maquinaria que aún se podía aprovechar para hacer funcionar la fábrica. Ya en 1945, de los 6000 trabajadores, la mitad se dedicaba exclusivamente a reconstruir la fábrica. Los ingleses instauraron la numeración de modelos para diferenciarlos: el Kdf-wagen era el Tipo 1, se añadió una segunda numeración; el 1 el sedán y el 5 el descapotable. A finales de 1945 y a pesar de las carencias lógicas en materias primas se consiguieron fabricar 58 vehículos sedán. Wolfsburg sobrevivió la posguerra y en Marzo de 1946 aumentó su producción a 1000 unidades. De este modo se sentaron las bases para que naciera el mito.

 

El 30 de Julio de 2003, después de 58 años de producción continua, fue ensamblado en México el último Volkswagen Sedán, que hacía el número 21.529.464, después que la producción cayera de 1.300.000 vehículos en 1971 a 30.000 en 2003. Pero su estela no murió, sino que el mito dejó paso a la leyenda. No sólo por la cantidad de coleccionistas que gustan de tener un Beetle entre sus manos, sino también porque entró de lleno en el mundo cultural de la época.

 

Fue leyenda porque desde antes de los 60, se convierte en icono de la cultura pop porque aparecería en varias portadas de discos a lo largo de la historia de la música. Apareció desde en discos de Beach Boys con sus sempiternas tablas de surf, hasta la mítica portada del disco de Beatles titulado “Abbey Road” todo ello aderezado por la noticia de que John Lennon fue propietario de uno de éstos vehículos haciendo, por ello, que los hippies coetáneos del músico inglés quisieran poseer uno. Más adelante, concretamente en el año 1968, se convirtió en ídolo de jovencitos. Ya que fue el modelo elegido para ser el protagonista de una serie de películas de la factoría Disney. “Ahí va ése bólido” primer film donde se puede ver a “Herbie” el Volkswagen escarabajo con vida propia que luce el número 53, que continuaría con  “Herbie, un volante loco” en 1974; “Herbie en Monte Carlo” en 1977; “Herbie torero” en 1980 y “Herbie a tope” en 2005. Aunque no debemos olvidar que, cuando veamos por la carretera un Porsche Carrera, estaremos viendo, ni más ni menos, a uno de los descendientes del resistente modelo Beetle. Ya que el famoso coche deportivo es una evolución natural ideada por Ferdinand Porsche tras concebir su Tipus 32 allá por los años 30.

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