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El influjo de la luna. Algunos personajes nocturnos.

El influjo de la luna. Algunos personajes nocturnos

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Algunas investigaciones realizadas por médicos y psiquiatras, demuestran de un modo definitivo, que la Luna influye de una manera muy importante en el comportamiento del ser humano. Como en el resto del reino animal y vegetal donde influye de un modo más o menos perceptible. Al igual que la Luna provoca las mareas bajas y altas en los océanos, ocurre algo parecido en el hombre. No en vano, el cuerpo humano está compuesto por un 80% de agua. Bien es sabido, sobretodo por los agricultores, del influjo que la Luna ejerce sobre sus campos. De hecho, en las plantas, durante el período de Luna creciente, la savia se concentra en un porcentaje mayor en la zona superior de la planta; mientras que en épocas de Luna menguante, la savia desciende y se concentra en el tronco y en las raíces. Así, por ejemplo, a los árboles de hoja caduca debe cortárseles en períodos de Luna Vieja, para obtener una mejor calidad de la madera y mayor duración de la misma. Hay científicos estadounidenses que han demostrado cómo difiere el consumo de oxígeno en las plantas según el estado lunar. Adderly y Bowen, científicos australianos, afirman, por su parte, que la Luna Roja que se aprecia al inicio de la primavera, es la causante de las heladas tardías.

 

En el cuerpo humano, lo más conocido en cuanto a la influencia lunar se refiere, es en lo concerniente al período de ovulación femenino, influyendo de este modo, en la concepción de los seres vivos de un modo más o menos directo. Y es que, la Luna influye en toda la mecanicidad de la naturaleza como sostienen algunos científicos. Un estudio realizado por unos médicos hindúes reveló que durante el período de plenilunio se da la circunstancia de que el Sol, la Luna y la tierra están casi alineados en una recta y, en esta situación, la atracción gravitacional de la Luna sobre la Tierra es mayor. La atracción del agua en el organismo humano en ese instante es capaz de modificar el funcionamiento de las células, órganos, aparatos o sistemas corporales.

 

Un psiquiatra de Florida, tras realizar un riguroso método científico y estadístico, investigó la influencia de la Luna llena sobre la conducta delictiva de las personas. De este modo, comprobó cómo los incendios intencionados aumentaban en un 100% en las noches de Luna llena. Este estudio se ha contrastado con otros departamentos de bomberos de todas partes del mundo arrojando, curiosamente, los mismos datos estadísticos. Pero lo más sorprendente fue descubrir que las estadísticas de criminalidad, en la fase de Luna llena o Luna nueva, también aumentaban. Tan es así que los homicidios y crímenes de todo tipo aumentan de un modo espectacular, como se ha comprobado con los departamentos de policía de distintas partes del mundo. Por otro lado, ciertos enfermos mentales, son conocidos como lunáticos, puesto que padecen la enfermedad denominada lunatismo. Si buscamos su significado, veremos que éste no es otro que “aquél que padece locura intermitente”. Con lo que sí coinciden diferentes psiquiatras es con que la Luna afecta a ciertos ritmos circadianos y, estos a su vez, trastocan determinados neurotransmisores de nuestro cerebro, lo que explicarían ciertos delirios violentos que padecen algunas personas enfermas durante la Luna llena. Freud estudió uno de los famosos casos de los llamados hombre lobo tan de boga en su época, demostrando que este hombre padecía una ciclotimia, es decir, una enfermedad que es especialmente sensible a los cambios climáticos.

 

Al denominado “hombre lobo” siempre se le ha relacionado con la luna llena, tanto a la leyenda del mismo como al enfermo mental así conocido, es decir, al licántropo. Las metamorfosis mitológicas y mágicas posibles en el ser humano a lo largo de la historia son innumerables. Siendo la más famosa de todas la que posibilita la transformación del hombre en lobo. Dicho mito se encuentra relacionado con todas las religiones, leyendas y narraciones antiguas y más modernas. Ya en el siglo XVI y XVII, que fue su época de mayor apogeo, se conocieron numerosos casos especialmente en Francia, Centroeuropa y, en menor medida, en otras partes del mundo. Los hombres lobo tienen la característica general de transformarse durante los períodos de Luna llena, tras los cuales vuelven a su fase humana anterior. Durante el plenilunio atacan, destrozan y matan tanto a seres humanos como a los animales que encuentren. En realidad, no se ha contrastado de un modo científico, su existencia. Lo que, según algunos psiquiatras, sí existe de manera comprobada y comprobable es, en el caso de algunas enfermedades mentales, la creencia de ser hombres lobo. Siendo en la fase de Luna llena cuando estos delirios de posesión alcanzan su mayor nivel de actividad.

 

Otro personaje mitológico altamente vinculado a la luna, la noche y sus sombras, es el denominado strogoï, vrolok, vurdalak, upior, brucolaco, nosferatu, todos ellos nombres rumanos, eslovacos, ruso, polaco, castellano y griego para identificar al vampiro. Estos vampiros, en su momento fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, motivo por el que se les denomina los no-muertos. Según algunas culturas, un cadáver desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo aparecía hinchado y salía sangre de su nariz o su boca; si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que en el momento del enterramiento del cadáver o un aspecto más saludable de lo esperado, mostrando incluso la piel sonrosada y ningún o muy pocos signos de descomposición. En algunos casos, podía también encontrarse, tras abrir la tumba, el cadáver manchado de la sangre fresca de alguna de sus víctimas.

 

El imaginario popular de Transilvania los describían como flacos, pálidos y con largas uñas. En Bulgaria, sin embargo, se les reconocería por tener un único agujero en la nariz. Según algunas culturas pueden transformarse en insecto, murciélago, rata, lobo o niebla. Poseen largos y afilados colmillos para alimentarse de sangre, pero en otras culturas, se decía que se alimentaban del fluido vital y, en consecuencia, del alma. Esta creencia les confiere un aspecto tan etéreo que favorece la característica de que no se reflejen en los espejos ni tengan sombra. Existe el mito de que no toleran el ajo y, en algunas tradiciones, se les ahuyentaría con rosas silvestres. Por su naturaleza demoníaca pueden ser heridos por atributos cristianos como la cruz o el agua bendita. Son indestructibles, o casi, pero junto a corrientes de agua ven debilitado su poder. Al exponerse a la luz del sol, pueden debilitarse tanto y llegar a morir, pero algunos vampiros viajaban a otros pueblos y llevaban una vida completamente normal. No pueden entrar en una casa si no son invitados previamente. Una sola invitación posibilitará que campen a sus anchas entrando y saliendo del hogar en cuestión. Es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal a dejar a su mujer embarazada. De esta relación nacerá un ser con características especiales, que varían de una zona a otra, y que será denominado “Dhampiro”

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