Laiguana

Hombre lobo vs Licántropo.

Hombre lobo vs Licántropo.

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El mito de los hombres lobo es originario de Europa y está muy vinculado con otras supersticiones y con la magia negra. Entre las causas por las que se puede convertir un ser humano normal en un hombre lobo destacan: Ingerir ciertas plantas relacionadas con los hombres lobo y la magia negra; beber en el mismo lugar que lo hubiera hecho un lobo; cubrirse con la piel de este animal; dormir desnudo bajo la luz de la luna; usar una prenda hecha con piel de lobo; adquirir la capacidad de convertirse en hombre lobo mediante la magia y sortilegios; ser el séptimo hijo varón, o duodécimo, siendo todos los anteriores varones; ser mordido por un hombre lobo; tener relaciones sexuales con un hombre lobo; nacer después de gemelos, siendo hijo varón.

 

No obstante, los mitos y la cultura popular son un buen caldo de cultivo para las fantasías de terror, que evolucionan con la sociedad. Los hechos reales se van desvirtuando por las leyendas y, lo que antes era normal, va convirtiéndose en extraordinario y tenebroso, todo ello gracias al boca a boca, la ignorancia y el miedo a lo desconocido. Casi todo monstruo tiene un origen real.

 

Explicados de una manera racional, los atributos de las bestias nocturnas pasan a ser explicados. En el caso de los vampiros, todos conocemos que tienen una serie de cualidades como son la aversión a la luz del sol, la palidez de la piel, intolerancia al ajo, presencia de sangre en los dientes y que no tienen reflejo en un espejo.

 

Pues bien, los aspectos más graves de fotosensibilidad podrían ser explicados por una enfermedad llamada “lupus eritematoso sistémico” y en algunos casos de “porfirias” Pero, en este caso, el lupus estaría más unido, por su sintomatología, al hombre lobo; mientras que las porfirias, se asemejarían más al vampiro. En ambas enfermedades la fotosensibilidad provocan en poco tiempo, ciertas lesiones cutáneas. Por ejemplo, en las porfirias, se produce una alteración metabólica de la síntesis del grupo Hemo, debido a dicha alteración, se acumulan moléculas intermedias llamadas porfirinas que, tras la exposición solar, provocan ampollas y quemaduras. En cuanto a la palidez de la piel casi espectral, puede deberse a la no exposición al sol, debido a dichas enfermedades. La alteración que provoca la porfiria podría verse agravada por la ingesta de ajo, puesto que puede bloquear, aún más, dicha síntesis del grupo hemo. Por lo que se podría producir una repulsión instintiva a dicho alimento. Otra de las alteraciones que puede provocar es tener la orina y los dientes rojizos, pudiendo confundirse dicha eritrodoncia, con la ingesta de sangre. Otra enfermedad que puede explicar el vampirismo y el rechazo al ajo, es la rabia. Se dice que un hombre sin rabia puede mirarse en un espejo, mientras que el rabioso, lo destruiría.

 

En cuanto al hombre lobo, el lupus eritematoso lo que produce tras la exposición al sol, es que el sistema defensivo no reconoce los tejidos como propios y comienza una reacción inmune contra el propio cuerpo. Se puede manifestar de muchas maneras distintas, por lo que la llaman “la gran impostora”. Una de las cuales es el enrojecimiento de la piel. Que, producidas en determinadas zonas concretas, puede dar lugar a una cara de aspecto lobuna. Además de dicha enfermedad, podríamos encontrar una mucho más rara, llamada hipertricosis lanuginosa congénita, que hace que haya presencia de pelo largo en todo el cuerpo. Con este síndrome, también se podría haber alimentado la imaginación de la gente. Existen, además, los niños salvajes desarrollados en plena naturaleza desde pequeños, y una enfermedad mental denominada Licantropía.

 

Entre las descripciones de la psicopatología destacan, en la historia de la psiquiatría de Franz G. Alexander y Sheldon T. Selesnick, los aparecidos en la Biblia, como por ejemplo, la depresión melancólica de Saúl, casos de excitación catatónica y ataques epilépticos. Hallándose la descripción de una extraña psicosis denominada licantropía, que afectó a uno de los hombres más famosos de la antigüedad, Nabucodonosor, el rey de Babilonia. Marcelo, que fue un médico del siglo III, definía a las personas afectadas de este mal, como aquéllas que vagan de noche por sitios oscuros y solitarios, preferentemente cementerios, y que aúllan bajo la luz de la luna, como lobos. Más adelante, algunos clínicos de los más relevantes, como Paré y Fernel, creían en la existencia de seres humanos que podían transformarse en animales. Paré, pensaba que era obra del diablo, que podía transformarse en cualquier ser, desde una serpiente hasta un cuervo. Jean Fernel, también lo asociaba al diablo y llamaba a esta enfermedad de influencia demoníaca “Licantropía” Por su parte, Pierre Leloyer, que publicó cuatro libros a finales del siglo XVI, pensaba que un ser humano, por sí mismo, no puede convertirse en ningún animal, sino que es Satanás con su inimitable arte, quien puede engañar al individuo y hacerle pensar que es un animal.

 

Uno de los padres de la psiquiatría moderna fue el médico Johann Weyer que apreció el verdadero poder de la imaginación y el papel de la fantasía en la formación de enfermedades mentales, haciendo creer al individuo que las cosas internas de su imaginación son reales. A menudo reconvenía a sus coetáneos, diciéndoles: “Si os encontráis ocasionalmente con los lobos peligrosos que recorren la región, y que se presume, son brujas, tales como las que los alemanes llaman Welwolf, comprended que estos lobos son reales; pero éstos llenan los órganos de la fantasía de aquellos conocidos como licántropos, en tal medida que creen y confiesan que son los autores de las devastaciones que han hecho los lobos, pues su imaginación está severamente dañada”

 

Rogues de Fursac se refiere al problema psicopatológico de la transformación de la personalidad y especifica que algunos de los pacientes se creen transformados en animales y frecuentemente en lobos “licantropía” y, estos trastornos, podrían formar parte de los “delirios crónicos” de Magnam o de las “parafrenias” de Krepelin. La enfermedad mental crea sus asuntos sin encontrar jamás un límite, no debe extrañarnos, por ello, que dicha transformación de la personalidad no quede limitada a determinados animales, sino que pueda abarcar a cualquiera de ellos, incluyéndose el calificativo zoantropía. Incluso en “El licenciado Vidriera” de Miguel de Cervantes, un hombre, tras ser sometido a un conjuro, enferma y se imagina que ha sido convertido en vidrio de pies a cabeza.

 

Calmeil, famoso y eminente psiquiatra del siglo XIX, dejó bien sentada la tesis de que todas estas perturbaciones fueron siempre problemas psiquiátricos; y sólo la ignorancia de tiempos pasados, pudo confundirlos con embrujos y endiablamientos.

Comentarios

yo quiero conbertirme en un honbre lobo pa asesinar @jajajajajajsajaajajaj

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