Laiguana

Auscultando la crisis

Auscultandola crisis

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Comotodo el mundo, cuando decido ir al médico es porque me encuentro mal. Porque lonecesito. Una valoración suya, pienso, puede hacer que el malestar que sientose vaya a hacer gárgaras. Es decir, porque necesito curar mi dolencia. Sinembargo, también puede pasar que ese médico se equivoque. Que para curar unacosa te provoquen otro mal. Puede pasar que haya médicos que confundan eldiagnóstico. Otros confundirán el tratamiento. Por dicho error ya sabemos quiénes el que se irá al hoyo. Como previamente le harán firmar un papel que digaque les exime de toda responsabilidad en caso de defunción, aquí paz y despuésgloria. Y usted, querido amigo, se va al hoyo.

 

Pero¿Qué es peor? ¿Un médico que yerra el diagnóstico? O quizás uno que acierta eldiagnóstico pero no el tratamiento. Atendiendo al resultado, dará igual. Se hamuerto. No importa que digan que han tenido buena intención si ha fallecido.Imagino la escena con usted de cuerpo presente y su mujer inconsolable. Nollore señora, dice el galeno, mi intención era curarle, pero se ha muerto. Y larespuesta resignada de su esposa. Me he quedado sin marido, pero como ha sidocon buena intención, no se preocupe usted. No, la buena intención no salvavidas. Como la buena intención no vence a la crisis.

 

Comparandomedicina y política, el paciente sería España. No en vano, hemos visto que unoserraban negando reiteradamente el diagnóstico; y otros, aún con el diagnósticoacertado, no han sido capaces de dar con el tratamiento y, consecuentemente, entrambosprovocaron paro, miseria, rabia. Y no se ve luz al final del túnel.

 

Lapolítica es el ejercicio de gestionar unos recursos, obtenidos de los impuestosgravados, para conseguir un beneficio común. Los partidos no son capaces de trabajarunidos. Arrimar el ascua a su sardina. Se critican entre ellos. Yo no haría loque usted hace, se dicen. Yo no me dejaría influir por Europa. Cualquier Gobiernotendría que hacer caso a las directrices europeas. Como ya hicieron unos yhacen ahora otros, discutiéndose antes a unos y ahora a otros, la mismadecisión con idéntico reproche pero, dependiendo del partido que seas, éste sehace al gobierno pasado o al actual. Si el problema es económico ¿porqué norecortar en gastos superfluos?

 

Laclase política sólo quiere mantener su status ¿de qué otro modo pueden explicaruna política de recortes siempre en la misma dirección? ¿Porqué no eliminan atanto asesor y tanta duplicidad de competencias? ¿O poner un salario máximo atodo alto cargo público? ¿Y luchar contra el fraude fiscal? Aunque todos tengancompañeros implicados. ¿Qué me dicen de eliminar partidas presupuestarias buscandola autofinanciación de sindicatos, partidos políticos y demás instituciones? Noes necesario un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema que evite elduopolio político que nos ha llevado a esta debacle. El problema es que parapoder llevarlo a cabo, es necesaria una alternativa de gobierno que vaya enesta dirección. Un gobierno de ciudadanos. Porque todos hemos visto abienintencionados que, como en el cuento de Orwell, al final el poder corrompióy les convirtió en lo que odiaban.

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