¿Sabes? Amy Winehouse murió
¿Sabes? Amy Winehouse murió.
Enciendo la radio por la mañana y ¡zas! En mitad de la cara un golpe en forma de cancioncilla lamentable y prescindible. Mi despertador es una radio y, cada mañana, tengo puesto un programa de noticias porque detesto la odiosa música con que nos infectan los oídos las malditas radio fórmulas. Porque todos, nos hagan creer lo que quieran hacernos creer, son radio fórmulas. Porque a todos pagan para que pongan determinada música. Para crear determinada corriente de opinión, hacer triunfar a determinado “artista” y que así un cantante de medio pelo triunfe y se convierta en fan de la mediocre muchedumbre. Pues bien, yo no pongo música en la radio, me despierto con noticias normalmente. No escucho música actual, salvo muy honrosas excepciones, los que, a mi modo de ver son buenos músicos, como Jaime Cullum, Michael Bublé, Adele, Norah Jones, Nelly Furtado, Sabina, Amaral, Loquillo y poco más, la verdad. El resto son cantantes antiguos, del estilo de Elvis Presley, John Lennon, Bob Dylan, The Who, The Rolling Stones, The Beatles, Sex Pistols, The Clash, The Ramones, Toy Dolls, Stray Cats, Blondie, Patty Smith, Johnny Thunders, New York Dolls... y muchísimos más. Hay veces que escucho a gente nueva como puede ser Wilco, Travis, Oasis, los Gallagher por separado, Blur, Green Day, Red Hot Chili Peppers, The Offspring... A todo esto, debo añadir, que no estoy pendiente de la actualidad musical en absoluto, me fío de lo que me pueden llegar a decir amigos con gustos similares y poco más.
Una vez explicadas mis preferencias, o algunas de ellas, diré que no soporto en absoluto las músicas étnicas (salvo la excepción de La Orquesta Baobab), flamenco, salvo que sea en vivo, tango, no me gusta la canción en sí, pero me encantan las letras. No me gustan nada la salsa, el merengue, la bachata, los chachachás, ni todas sus mezclas y variedades. Tampoco aguanto la música trance, dance, ni los dj’s (Nunca entendí que se hiciera más famoso el tipo que pone el disco que el tipo que hizo la música, son cosas mías, supongo) Yo soy de una generación en que la gente se catalogaba por la música que escuchaba, se vestía de acuerdo a esa música y se juntaba con otra gente con sus mismos gustos musicales. La música era el centro de nuestras vidas. Se escuchaban los mismos programas de radio y, al tener las radios clientes potenciales en todas las tendencias, las radio fórmulas no se plegaban, como ahora, a los Carlos Baute, Ricky Martin, Alex Ubago, Alejandro Sanz y demás, a mi modo de ver, bazofias; más bien, te mostraban todos los colores que tenía su paleta con la que pintaban nuestro universo musical. En cambio ahora, nuestros amigos los productores (dales de comer, cuida porque no se extingan) pagan porque escuchemos a las bazofias antes mencionadas y todos los que han salido copiando sus respectivos y lamentables estilos.
Eso era lo único bueno que tenía la época de la movida madrileña, que podías escuchar en un mismo programa a Los Nikis, Alaska, Radio Futura, Loquillo, Glutamato Yeyé, Siniestro Total, Mecano, Mamá, Tino Casal, Duncan Dhu, Gabinete Caligari, Brighton 64, Zombies, Nacha Pop, Los Secretos... Grupos que, entre ellos, no tenían prácticamente nada en común. La dichosa movida lo que nos trajo fue la posibilidad de que todo el mundo pudiera hacer, ver y oir de todo, de modo que te encontrabas con gente realmente mediocre, junto a gente buenísima. Porque había de todo, al amparo de la “apertura total” que supusieron los primeros años ochenta. Desde unos que no tenían nada que aportar; otros que eran “one hit wonder” y otros, los menos, que eran realmente artistas con mayúsculas. Muchos de los cuales, ahora son reputados artistas, fotógrafos, cantantes, pintores, poetas, escritores y periodistas.
Otros están en la cima de la ola, dirigen nuestros gustos previo pago porque, previamente, vendieron su alma al diablo. A esos les pregunto: ¿Por qué, si vosotros pudisteis disfrutar de esa libertad, cerráis la puerta a los que hay ahora y sólo podemos escuchar la mierda que os da de comer? ¿Por qué, si queremos escuchar algo distinto, nos tenemos que sumergir en el mundo “underground” que no indie? Queremos libertad de opción en todas las esferas artísticas para conocer todo y así poder elegir lo que realmente nos gusta, no entre lo que a vosotros os apetece que nos guste. Porque si únicamente se nos hubiera enseñado a Goya (excelso pintor) nos hubiéramos perdido a los, no menos excelsos, Dalí, Picasso, Velásquez, Sorolla... Por citar solo españoles. Ahora, la gente se junta por cercanía, no por similitudes musicales o de vestimenta. La gente no tiene ninguna inquietud artística, muy pocos la tienen, pero es que desde las alturas fomentan más la vida fácil de Belén Esteban, Kiko Hernández y otra gente que trasunta por programas del corazón (evidentemente porque se ven) que la ardua, difícil y trabajada de Ceesepé, García Alix, Ouka Lele, Loquillo, John Lennon, Bob Dylan, entre muchísimos otros, que desde el stablishment se niegan a promocionar, dar a conocer y mostrar, salvo casos sangrantes de clásicos que son imborrables.
Recuerdo un día, hace no sé cuánto tiempo, en que una canción iba abriéndose paso en mis sueños para ir llamando a mis sentidos poco a poco y despertarme con una dulce sonrisa en los labios. ¿Eh? ¿Qué es esto? No había escuchado nada igual en años (Debe tenerse en cuenta que, como ya os he dicho, mis músicos favoritos nunca suenan en las radios salvo que una equivocación suma en el desorden a las radios o porque el grupo de turno diga públicamente que entre sus influencias están tal o cual grupo que a mi me gusta y se empiezan a escuchar a modo de homenaje, o algo parecido, en sus emisoras) Era una dulce voz de mujer que musitaba no, no, no... y decía algo de back... no, no, no... black...
Luego, el locutor, dijo un nombre rarísimo y lo apunté en un cuaderno que tengo en mi mesilla de noche por si me asalta la musa. Tengo cuadernos por toda la casa y en, prácticamente, todos mis abrigos, para que si se me ocurre algo, pueda apuntarlo en seguida y no se me vaya la idea. Bueno, que me desvío. Pues esa chica: Amy Winehouse, me gusta cómo canta. A raíz de ese sonido retro pude enlazar con otros artistas retro de la talla de Imelda May, Adele, Norah Jones, Michael Bublé, Harry Connick Jr y Jaime Cullum, entre otros.
La esperanza es lo último que se pierde, y también en la música es así, pero me he enterado que esta chica que sí canta bien, no como las bazofias a las que me referí antes, murió este verano. Fue de este modo, estaba hablando con un colega, de la vida, de música y de esto y de lo otro, y, en un momento dado, le comenté que estaba esperando que sacara nuevo disco “la Winehouse” y me dijo esa frase que me ha dejado helado: “¿Sabes? Amy Winehouse murió”