Laiguana

mios

Uno de los míos II

Escrito por laiguana 11-01-2010 en General. Comentarios (0)

Uno de los míos II: Nick Hornby

para acceder a la página de Nick Hornby haz click aquí

 

http://laiguana.blogspot.es/img/Hornby.jpeg 

 

Conocí a Mr. Hornby gracias a un amigo. Como casi siempre me pasa con los nuevos buenos literatos, los conozco a través de conversaciones con amigos en torno a alguna copa o, simplemente, hablando de nada y de todo. En este caso, fue en torno a unas copas. Realmente fue de botellón, mientras, después de una larga jornada de biblioteca, nos fuimos a beber y bailar al descampado donde siempre, o casi, íbamos de botellón. Allí recuerdo a César y a Israel hablando de música indie, a Cocho, Oscar y Miguel hablando de chicas y de fútbol. Yo cantando con un pedo considerable. Pero lo sustancial de la conversación vino al compartir una larga y cálida meada. Estábamos, Israel y yo, orinando en la tapia o en el campo, eso no lo recuerdo, y empezamos a hablar de libros. Israel había leído un libro que se llamaba “Alta Fidelidad” y, melómanos como somos, seremos y hemos sido, estaba emocionado con su libro. Así que me lo recomendó vehementemente. Yo no tuve valor de contradecir a Israel y, cuando dejé de cantar, me leí de un tirón el libro de Nick Hornby. Por supuesto, me encantó. Era una época en la que cantábamos “Sweet Caroline” tras haber visto “Beautiful Girls” en cualquier ocasión, en la que leíamos a Hornby y en la que coleccionábamos entradas de películas de los hermanos Coen, Tarantino y cualquier director que nos gustase.

 

Pero no solo eso, porque además, tiempo después descubrí que anteriormente el señor Hornby tuvo la osadía de sacar una novela en la que el protagonista era un aficionado al fútbol, concretamente al Arsenal. Me volvía a sentir identificado con la novela del inglés, se trata de la novela “Fiebre en las gradas” en la que, a través de los partidos más importantes de su equipo preferido y del fútbol inglés, el protagonista nos va contando la historia de su vida. Sé que el orden de edición es contrario, pero yo me las leí en este orden. Después me compraría las películas “Alta Fidelidad” y “Fiebre en las Gradas” y el libro “Érase una vez un padre” (la película se tituló “Un chico grande” que, posteriormente, también compré) He de decir, por si alguien quiere hacerme un regalo. Que he perdido estas tres novelas y sus respectivas películas.

 

El caso es que Nick Hornby entre frases memorables y citas célebres me fue seduciendo y me fue conquistando. Primero porque la temática de sus novelas me hacían que me sintiera muy identificado, no sólo con lo que contaba, sino con cómo lo contaba y a quién se lo contaba. En este caso, a nosotros. Sigo recomendando de un modo atosigante a este autor inglés. Me encanta. He seguido leyendo sus libros y tengo en casa “Cómo ser buenos” una novela en la que saca el jugo a las relaciones de pareja en período de crisis. “En Picado” una gran crítica de la sociedad inglesa desde el punto de vista de cuatro suicidas arrepentidos. “31 Canciones” una recopilación de 31 críticas que él ha hecho para prestigiosas revistas, puesto que él, no lo olvidemos, proviene del mundo del periodismo y la docencia. Escribió como crítico musical en varias revistas. Además, tengo también la novela “Todo por una chica” en la que un joven skater nos narra sus peripecias amatorias y familiares. Hijo de una madre joven, en el seno de una familia de perdedores.

 

Sin embargo, a pesar de tener todo, o haberlo tenido, ahora me falta por leer “Hablando con el Angel” una selección de los relatos preferidos de Mr Hornby escritos por autores noveles anglosajones. Así como “The polysilabic spree” que no he llegado a leer porque mi inglés es escaso y porque no la han editado en castellano.

 

La verdad es que, todas y cada una de sus novelas, me parecen fabulosas. No sólo por lo divertidas que sean las anécdotas que cuenta o por lo identificado que te sientas por la temática o el tono que emplea o el modo en que hace que todo parezca un chiste. Son fabulosas porque son de Nick Hornby. No sé si habéis leído algo de él, pero cuando lo hagáis, lo entenderéis. No estamos hablando de novelas cualesquiera sino que estamos hablando de novelas de Nick Hornby. Ahí es nada.

 

Os invito a que le leáis y me contéis qué os parecen.

Uno de los míos I

Escrito por laiguana 12-12-2009 en General. Comentarios (3)

Uno de los míos I: Loquillo

para visitar página de Loquillo haz click aquí

 

http://laiguana.blogspot.es/img/loquillo.jpeg  

 

No puedo dejar pasar la oportunidad de tener un espacio público y no agradecer a mis artistas preferidos, todos ellos iconos, vivos o muertos, de mi propia existencia. Entre ellos habrá escritores clásicos y modernos, directores de cine clásicos y modernos y músicos, sobretodo músicos. En este espacio intentaré, con mayor o menor fortuna, contaros cómo se produjo mi primer acercamiento a ellos y, si existen, alguna anécdota. El primero de estos iconos propios, por orden de prioridad y cercanía, no puede ser otro que Loquillo. Mucho has tardado, diréis quienes me conocéis de veras. No, os contestaré yo, todo llega a su debido momento. Bueno, al grano, he de agradecerle muchas noches inolvidables, muchas fiestas alrededor de su música y el sentirme identificado con él.

 

http://laiguana.blogspot.es/img/loquillo2.gif  

 

La primera vez que yo vi a Loquillo fue en el mítico bar madrileño Rock-Ola. La verdad es que no llegué a entrar, porque cuando llegué con la pandilla de amigos del hermano mayor de mi mejor colega, estaban saliendo escoltados por los guardias de seguridad. No sabíamos bien qué había pasado, pero luego nos contaron que lo que había sucedido es que “este tío no es rocker, es un punky de mierda” Hemos de recordar que estamos hablando de los años 80, época de etiquetas muy encorsetadas y nada elásticas. Pues el caso es que el “no rocker” a mí me molaba. Le ví salir del garito desafiante y desafiando a todos: “¡Qué pasa, hijos de puta!” Le escuchaba gritar mientras se lo llevaban. Pero esa fue mi primera experiencia en vivo. Musicalmente le había escuchado en una cinta que tenía un amiguete grabadas varias canciones. Me encantaban. Así que líe a mis padres para que me compraran el disco “Los tiempos están cambiando”. Estamos hablando de 1981 o quizá 1982 con lo que yo tenía poco más de diez años. Desde entonces era mi héroe. Un tipo que desafiaba a todo el mundo, que se enfrentaba sin miedo (aparente) a una muchedumbre que le increpaba. Mi héroe. No mi cantante preferido, sino el único. El de verdad, el jefe. Mi ídolo.

 

http://laiguana.blogspot.es/img/loquillo3.jpeg 

 

Después fueron llegando uno tras otro sus demás discos. Todos ellos me gustaban, por supuesto. Y con cada uno de ellos, discutía con mis amigos rockers. Me sentía muy rocker entre el resto de gente que conocía y muy poco rocker junto a mis colegas del tupé. Yo era uno de ellos y lo que hacía Loquillo no era rockabilly auténtico. No ¿y qué? A mí me gustaba. Que era punk rock en español, vale. Que no era puro rockabilly, vale. Me la pela. También me gustaban y me gustan The Clash, The Ramones, Sex Pistols, Stray Cats, Johnny Cash, Phil Ochs, Bob Dylan, Eric Burdon, Burning, etc. De hecho, en esa época hizo varios de los que yo considero mis himnos personales. A saber, “Piratas”, “La mala reputación”, “La Policía” y luego, un escalón por debajo, todas y cada una de sus canciones me gustaba por uno u otro motivo. El caso es que me sentía identificado con él, con sus letras, con los estados de ánimo que dejaban entrever en sus melodías y en el mensaje que daba. Había veces que me ponía algún disco de loquillo en mi habitación y parecía que me cantaba a mí solo. Al oído.

 

http://laiguana.blogspot.es/img/Loquillo4.jpeg 

 

Llegamos a la época de “Hombres” un disco con el que, desde mi punto de vista, se alejó de mí. No me hablaba al oído, no le sentía tan cercano. Su música no era la mía. Pero, aún así había canciones como “Brillar y Brillar” y “Tarta de Limón” que me encantaban.  Se deslizó con otro disco como era mientras respiremos que, si bien, tiene letras que me gustan, la música se estaba alejando más aún de mí. Pero tenía un himno, para mí, entre sus canciones, como fue la enorme versión que hace del clásico del no menos grande Johnny Cash, el hombre de negro.

 

http://laiguana.blogspot.es/img/loquillo5.jpeg 

 

Pero llegaron los discos de poesía que también compré, por supuesto. Las poesías me abrían un nuevo mundo de poetas a los que empecé a leer con mayor interés y ahínco gracias a Loquillo. Antes de esta etapa de Loquillo ya me gustaba escribir y pretendía emular a cuántos leía o las letras que escuchaba. Sin embargo, a pesar de gustarme las poesías seleccionadas y la musicalización de los poemas, no conseguía engancharme como antes. Aunque, no por ello, dejara de gustarme. ¡Joder, era el loco!

 

Tras esta travesía por el desierto, llegó a mis manos un nuevo trabajo de loquillo que sabía a despedida de los viejos buenos tiempos para dar paso a los nuevos buenos tiempos. Además tuvo el buen gusto de sacar este trabajo a la venta el día ocho de Abril, día de mi cumpleaños. Así que ese día me fui con mi mujer a comer a un centro comercial y me regaló el disco doble con doble dvd que se titulaba “Hermanos de Sangre”

 

Desde el primer momento que puse el disco en el coche, supe que me estaba volviendo a cantar a mí. Me estaba contando todas esas cosas que nos pasaban a los dos. Además, mi mujer estaba embarazada y tenía la canción que da título al trabajo en cuestión, que es la canción de mi hijo y mía. ¡Dios, qué grande eres Loquillo! Y no sólo físicamente. Me ponía el disco a todas horas, vi el vídeo de los conciertos de Barcelona y Baracaldo en varias ocasiones. Era mi disco, mi regalo. Es una auténtica pasada que tu ídolo te regale un disco por tu cumpleaños. Aunque sonara a despedida. Mención aparte he de hacer de los troglos.

 

Llegamos a la época en que dice adiós a los trogloditas. Qué gran grupo fueron los trogloditas. Me imagino que a ellos les dedica la canción “Cuando fuimos los mejores” porque fueron los mejores. No cabe la menor duda. Nunca han sido lo suficientemente valorados y reconocidos, porque, le pese a quien le pese, han sido los mejores músicos de España con diferencia. Con mucha diferencia.  Tenían el mejor directo que ha habido en este país. En estudio eran también fantásticos. Me dio mucha pena que se acabase esa etapa. Como siempre que se cierra una etapa que forma parte de tu vida y se abre una nueva. Esa nueva se abre con mucho temor, con la incertidumbre de no saber qué te va a deparar este nuevo camino emprendido. Pero, a la vez, con la ilusión de ver qué puedes esperar de tu ídolo.

 

Pues bien, llega el momento en que tengo en mis manos “Balmoral” primer trabajo de loquillo en solitario como tal. Con unos grandísimos arreglos y con unos susurros marca de la casa, cantos desgarrados a la nostalgia y al paso del tiempo, unas canciones de autor para su gente, que a mí me llaman, que me llegan y que me encantan. Ha vuelto a ser el loquillo de siempre. El que se queda solo ante el peligro y obvia sus compañeros de viaje quedándose de nuevo solo en el camino. El que se atreve a ir contra corriente. El que se mete en el barro con sus declaraciones, el de las frases lapidarias y el que me ha hecho crecer, creer, sentir y al que tengo tanto aprecio. Ha vuelto a cantarme al oído, ha vuelto a decirme cosas, ha vuelto a ser mi hermano de sangre, tomándonos algo en nuestros Balmorales particulares y cantándome como al jóven airado que soy. En definitiva, ha vuelto a ser uno de los míos.